29 de marzo de 2016

Antigua Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante)




Antigua publicidad  Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) año 1945 - 48




Antigua publicidad  Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) año 1945 - 48



Antigua publicidad  Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) año 1945 - 48



Fotografía antigua del Hospital Provincial y Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante)



Fotografía antigua de la entrada a la Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) Foto: Francisco Sanchez



Fotografía antigua de la entrada a la Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) Foto: Francisco Sanchez




Antigua publicidad  Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) año 1945 - 48



Vista general entrada a la  Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) Fotografía antigua



Vista general posterior de la Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) Fotografía antigua





Antigua publicidad  Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) año 1945 - 48



Vista general posterior de la Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro y Barrio del Pla (Alicante) Fotografía antigua





Antigua publicidad  Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) año 1945 - 48



Capilla y salón de estar  de la Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) Fotografía antigua




Antigua publicidad  Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) año 1945 - 48






Dibujos y Planos de la Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) 




Antigua publicidad  Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro (Alicante) año 1945 - 48



Entrada del actual Hospital Vithas Perpetuo Socorro 2015


Casa de Reposo y Sanatorio del Perpetuo Socorro 

En lo que constituía por entonces la periferia de la ciudad de Alicante, en un entorno privilegiado por su cercanía al mar, al pie de la ladera del Monte Benacantil y junto al Hospital Provincial, Miguel López proyecta en 1942 el Sanatorio del Perpetuo Socorro.
La manzana donde se inscribe el proyecto tiene forma pentagonal y la edificación se alinea a tres de sus lados. Originalmente se dejó el resto de la parcela como espacio arbolado, aunque este aspecto no se ha mantenido en la actualidad.
En este "edificio para la salud" se buscó un emplazamiento que respondiese a los principios higienistas que le inspiraban, y para su desarrollo se tuvieron en cuenta, con criterio moderno, aspectos funcionales como la orientación, en su doble consideración de soleamiento y vientos, y la posibilidad de disfrutar de buenas vistas.
Con este objetivo se renuncia al estándar hospitalario del pasado, que concebía su planta mediante pabellones, siguiendo los cánones académicos de composición al uso; simetría, jerarquía, etc., y que vemos bien representado por el vecino hospital provincial de Juan Vidal.
Se recurre, por el contrario en este caso, al desarrollo de un bloque lineal, que adapta orgánicamente su forma a la configuración de la manzana, y que con sus seis alturas, la última destinada a solarium, se hace eco de la necesidad de liberar espacio libre a su alrededor, permitiendo un mayor contacto con el exterior, y la orientación adecuada según el uso.
En cuanto al programa, el proyecto se plantea con un criterio, también moderno, de zonificación de los espacios. Espacios destinados a los enfermos y de carácter privado, servicios y espacios públicos para las visitas. Los corredores discurren perimetralmente y curvan su trayectoria en las esquinas para articular las transiciones.
La configuración de la planta y la disposición de los distintos usos dentro de la misma le aportan flexibilidad al proyecto, que se hace susceptible de posibles ampliaciones como la que el mismo Miguel López llevó a cabo en 1946. Esta ampliación consistió en añadirle un área de reposo al cuerpo central o ala quirúrgica original.
La estructura se resuelve con muros de carga, respondiendo seguramente esta decisión a la carestía y escasez de medios generalizadas en la España de la posguerra. Los muros se perforan sistemáticamente atendiendo a una modulación teórica de partida. Los sencillos acabados en estuco de tonos claros le confieren limpieza al resultado.
Esta obra a pesar de sus contradicciones, representa dentro de la arquitectura alicantina y en la oscilante y prolifera obra de Miguel López, una apuesta tardía por el racionalismo. Frente a as tendencias de índole casticista, que alcanzan sobre todo a la arquitectura pública, este sanatorio, en aspectos como el tratamiento escueto de las fachadas, la atención al entorno, el funcionalismo de las plantas, los planteamientos higienistas, nos remite a una modernidad todavía latente. 
Texto: Urbipedia

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